El Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
 

Puede ser definido como “una red de instituciones del sector público y privado, cuyas actividades y acciones inician, importan, modifican y difunden nuevas tecnologías" (OCDE) . Una definición alternativa y más completa sería conceptualizarlo como "un sistema de interacción de empresas (pequeñas o grandes) del sector público y privado, de universidades y organismos estatales orientado a la producción de ciencia y tecnología dentro de fronteras nacionales. La interacción entre estas unidades puede ser técnica, comercial, jurídica, social o financiera, siempre y cuando el objetivo de la interacción sea el desarrollo, la protección, el financiamiento o la reglamentación de ciencia y tecnología nuevas" (OCDE). 

 El sistema está compuesto por: órganos políticos de asesoramiento, planificación, articulación, ejecución y evaluación, institutos de ciencia y/o tecnología, universidades, empresas y cámaras empresariales, gobiernos nacionales, provinciales y locales, sindicatos, organismos no gubernamentales, instituciones educativas y culturales, sector financiero, medios de comunicación y todas aquellas entidades que realicen actividades sustantivas vinculadas al desarrollo científico, tecnológico e innovador, así como también de vinculación, financiamiento, formación y perfeccionamiento de recursos humanos.

Entre las leyes que encausan el accionar del Sistema de Innovación se encuentra la Ley 23.877 de Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica que “tiene por objeto mejorar la actividad productiva y comercial, a través de la promoción y fomento de la investigación y desarrollo, la transmisión de tecnología, la asistencia técnica y todos aquellos hechos innovadores que redunden en lograr un mayor bienestar del pueblo y la grandeza de la Nación, jerarquizando socialmente la tarea del científico, del tecnólogo y del empresario innovador”[1].

 También es relevante destacar la Ley 25.467 de Ciencia, Tecnología e Innovación, sancionada 11 años después, la cual tiene por finalidad “establecer un marco general que estructure, impulse y promueva las actividades de ciencia, tecnología e innovación, a fin de contribuir e incrementar el patrimonio cultural, educativo, social y económico de la Nación, propendiendo al bien común, al fortalecimiento de la identidad nacional, a la generación de trabajos y a la sustentabilidad”[2].

A continuación se describen dos modelos de vinculación que describen la importancia de la interacción permanente y fluida entre los actores involucrados:


El Triángulo de Sábato

Un modelo simple de la problemática de la ciencia y técnica puede describirse sobre la base de tres elementos: el Gobierno (G) la infraestructura científica-tecnológica (I) y la estructura productiva (P). Estos elementos se grafican en cada vértice de un triángulo que esquematiza las interacciones que deberían exitir entre los tres componentes.


 

El Nodo de conocimiento (*)

Es un espacio donde las líneas se cruzan, donde las situaciones, necesidades y ofertas se articulan. La jerarquía de un nodo, su utilidad, está dada por el tráfico que genera a través de su cuerpo, por medio del desarrollo de experiencia de articulación a lo largo de tres ejes: generación de conocimientos, (II) transferencia de conocimientos y (III) aplicación de conocimientos. (*) Cofone, Anibal; Filip, Federico y Basilio Agres, Andrés.

 

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[1] Ley 23.877 de “Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica” Sancionada: septiembre 28 de 1990; Promulgada de Hecho: octubre 26 de 1990 por El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso.
[2] Ley 25.467 de “Ciencia, Tecnología e Innovación” Sancionada: agosto 29 de 2001; Promulgada: septiembre 20 de 2001 por El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso.

Mayor Información:

- Unidad de Vinculación Tecnológica (UVT)

- Competitividad e Innovación